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Mobbing y Bullying en Psicología Forense

H. Leyman fue el primer en aplicar el término mobbing en el contexto laboral. Habló inicialmente de bullying, para finalmente adoptar el témino mobbing o acoso laboral al observar diferencias entre el acoso escolar y el laboral. En especial destacó que en el bullying el acoso es más físico que psicológico. Leyman, doctorado en psicología del trabajo, tomó prestado el concepto de Konrand Lorenz. Tiempo antes, éste etólogo analizó el comportamiento de ciertas aves, y se dio cuenta de que éstas formaban grupos con el fin de atacar a un único individuo.

El mobbing se produce cuando un grupo tiene actitudes hostiles contra un compañero con la finalidad de aislarlo. La víctima normalmente es una persona brillante y normalmente con una escala de valores firme siendo difícil que se adapte a algunas peticiones de su entorno que no encajen con su manera de trabajar o vivir la vida. El grupo lo convierte en una amenaza para su estabilidad.

Leymann usa el concepto para definir “una situación en la que una persona ejerce violencia psicológica extrema, de forma sistemática, recurrente y durante un tiempo prolongado para entorpecer las labores y destruir las redes de comunicación y reputación de alguno de sus compañeros y así obligarlo a renunciar”.

Para no confundirlo con un conflicto eventual, éste debe darse mínimo una vez a la semana y por lo menos durante seis meses, que es el criterio habitual para determinar que un problema se convierte en trastorno.

Por medio de un cuestionario, Leymann muestra 45 actividades de acoso divididas en cinco grupos. Todos ellos vinculados con la intención de reducir la comunicación, limitar el contacto social, atacar a la reputación personal y profesional, además reducir la ocupación de la víctima. Todas estas acciones tienen como consecuencia inmediata el deterioro de la salud física o psíquica de la víctima.

Podemos hablar de tres tipos de mobbing: ascendente, cuando es del subordinado al jefe (muy raro); horizontal, entre compañeros (más frecuente y fuerte); y descendente, del jefe al subordinado (esto es llamado bossing).

Por otro lado, para intentar detectar si un niño padece acoso moral o físico en el colegio, Bullying, es fundamental una comunicación no sólo verbal, básica en toda relación padres-hijos, sino también no verbal, basada en la observación y comprensión del comportamiento de los niños, en la atención de las sutiles “señales” que ellos nos transmiten de forma indirecta, a través de las cuales nos puede llegar su petición de ayuda, ya que el bloqueo emocional o el miedo les puede impedir hacerlo de manera directa.

Conocer y observar signos relacionados con el bullying: se trata de detectar, prestar atención a cualquier cambio significativo en el comportamiento de nuestros hijos, son los cambios que nos llevan en ocasiones a decir “le noto raro” por ejemplo si se ha vuelto más retraído y habla menos o deja de salir con los amigos pasando mucho tiempo cerrado en su habitación, o más sensible y llora o se enfada con facilidad, o si se han producido cambios en el apetito y come menos o por el contrario come incluso sin hambre; en el sueño, durmiendo muchas horas o por el contrario desvelándose por la noche; en los hábitos de higiene, descuidando su aspecto por ejemplo; en el estudio, disminuyendo su rendimiento, sacando peores notas etc.

 

Esther Sebastián

Psicóloga Forense & Mediadora Civil, Mercantil y Familiar

Nº de Colegiada:  25429


Como ayudar a nuestros hijos en su primer día si repiten curso

El primer día de colegio siempre pone nerviosos a los niños, ya sean pequeños o grandes. Pero… y los niños que repiten curso? Tienen que afrontar un primer día con una clase diferente, compañeros nuevos, el hecho de repetir… Aquí os damos cuatro pautas para ayudarles a encarar su primer día.
- Encarar la situación como lo que es, “mi primer día de Cole”:  es nuestro primer día después de las tan merecidas vacaciones estivales y muchas son las historias que nos podemos contar… (dónde hemos ido con nuestros padres, cómo nos lo hemos pasado…), ¡seguro que hay alguien que también ha estado!.
- “Hagamos nuevas amistades”:  desde muy pequeños nos vamos a tener que acostumbrar a ir conociendo personas nuevas que nos aportarán cosas que no nos esperábamos (compartir cromos, que nos gusten los mismos jugadores de fútbol, que nos gusten las mismas muñecas, los mismos juegos…).  Debemos acercarnos a los nuevos compañeros y compañeras como lo haríamos con cualquier niño o niña que hayamos conocido en el parque.
- Repetir curso supone plantearse y cumplir con objetivos nuevos:  generarse un mapa de objetivos a corto plazo puede ayudar a autoevaluarse y no volver a caer en los errores del curso pasado.
- A la salida del Cole, abrazarlos y preguntarles qué les gustaría hacer (ir al parque, merendar, leerles un cuento…), aprovechar y empezar nosotros contándoles cómo ha sido nuestro primer día en el trabajo, ya que lo importante es que sean ellos/as quienes empiecen por normalizar la nueva situación escolar, con sus rutinas diarias y con ganas de que llegue el siguiente día.

LO QUE NO SE SABE SOBRE LA PSICOLOGÍA FORENSE

El término forense proviene del latín forum. Esto es la plaza donde en la época romana tenían lugar los juicios públicos.
Así pues, la psicología forense es la rama de la psicología que estudia e interviene en los procesos judiciales con el fin de aportar datos y conocimientos que ayuden a resolver los casos. Los psicólogos forenses recopilan, estudian e interpretan correctamente los distintos datos psicológicos que puedan aportar elementos importantes de cara a un juicio.
Los psicólogos forenses trabajan conjuntamente con abogados, peritos, fiscales y jueces. De hecho, los psicólogos forenses actúan como peritos a la hora de ofrecer su testimonio profesional en ciertos juicios, aportando datos y conocimientos de interés para colaborar con la Justicia y lograr que las circunstancias del caso puedan ser esclarecidas, por lo menos en lo que atañe a ciertos aspectos psicológicos y/o psicopatológicos de alguna o de todas las partes implicadas.
Cabe hacer una puntualización: la psicología forense puede ayudar a un juez a determinar ciertos factores psicológicos de las partes implicadas en un proceso judicial y explicar el comportamiento de una persona para hacer más comprensible que haya sido víctima o agresor en determinadas circunstancias. Así, esta información es ofrecida al tribunal para que sea capaz de tomar una decisión sopesada sobre los hechos. Sin embargo, el psicólogo forense no está facultado para defender ni ejercer como fiscal de ninguna de las partes implicadas en un pleito judicial. Su función es descriptiva e informativa y por tanto, debe ser completamente neutral.
Es por ello que si te encuentras en un proceso de separación, procesos de adopción, mobbing a nivel laboral o bullying a nivel escolar, entre otros y deseas asesoramiento, puedes ponerte en contacto con Clip Sabadell.
Nuestro centro cuenta con grandes profesionales de la psicología forense cuyo único objetivo es el de realizar la evaluación de sus capacidades mentales cognitivas y volitivas. Garantizamos la máxima profesionalidad y objetividad en la elaboración de un informe adaptándolo a las necesidades y características de cada caso. Nuestra misión es evaluar el estado mental de nuestros clientes y asesorar a sus abogados para que los defiendan con las máximas garantías.

Esther Sebastián

 


Día Internacional de la Menopausia

El Día Internacional de la Menopausia (World Menopause Day) se celebra todos los años el 18 de Octubre. La conmemoración de este día tiene por objeto ayudar a crear conciencia sobre la importancia de la evaluación y prevención en la salud de las mujeres, durante este periodo de su vida. Además, pretende transmitir otro mensaje en la sociedad, para que los países activen programas de educación a través de los cuales, las mujeres conozcan y sepan cómo afrontar esta situación y prevenir sus consecuencias.

Según la Organización Mundial de la Salud, dentro de unos treinta años habrá más de mil millones de mujeres con cincuenta o más de cincuenta años, el triple que en 1990. Un gran número de estas mujeres tendrá una larga vida por delante y su calidad de vida puede verse afectada por las enfermedades y desarreglos asociados con la pérdida de estrógenos.

Pero, ¿qué ocurre con todos esos cambios emocionales derivados de la menopausia?:

 Irritabilidad, ansiedad, cambios bruscos de humor, tristeza…son síntomas frecuentes que muchas mujeres sufren en la menopausia y que responden a todos esos cambios psicológicos que ocurren en la menopausia. Y es que la menopausia es una época de transformación física y psicológica y no todas las mujeres encuentran la mejor manera de afrontarlos.

A pesar de que el riesgo de sufrir un depresión o cualquier otro trastorno psicológico de gravedad es más alto en las mujeres que están atravesando la menopausia, son muchas las que ignoran los síntomas de que algo va mal por considerarlos propios de la menopausia y por creer que hay que sufrirlos irremediablemente.

Nada más lejos de la realidad; por más habitual que sean los vaivenes emocionales, los cambios bruscos de humor, la irritación, la ansiedad, el insomnio o las palpitaciones, debemos buscarles un remedio para que no afecte a nuestra calidad de vida. Cuando los típicos trastornos de la menopausia nos impiden realizar las actividades sociales cotidianas, nos perjudican en el trabajo o nos retraen en las relaciones sociales, es el momento de buscar un tratamiento específico para esos trastornos y acompañarlo de una terapia psicológica.

No es fácil asumir el paso del tiempo, la madurez o el debilitamiento físico; como tampoco es fácil la dificultad que supone relacionarnos con los demás en esta etapa por problemas como las pérdidas de orina, la sequedad vaginal o los problemas bucodentales; y más difícil aún es asumir que debemos entrar en otra vital aunque no estemos preparadas para dejar de ser jóvenes. Así que no te sientas culpable ni débil, porque a la primera duda que tengas, al primer presentimiento de que la menopausia te va a costar asumirla, es el momento de acudir al psicólogo.

Esther Sebastián

Nº col.: 25429


Día Europeo de la depresión

Como cada primer jueves del mes de octubre, este año, el día 6, se conmemora el Día Europeo de la Depresión (DED).

La tristeza y la melancolía son dos sentimientos presentes en algún momento de la vida de todas las personas, al igual que la alegría y el placer. Los dos primeros no son en sí patológicos, pero en algunas ocasiones pueden llegar a serlo para ciertas personas. Cuando el estado de ánimo de un individuo en un determinado momento de su vida sufre sentimientos severos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que afectan a su capacidad para relacionarse con otros, trabajar o afrontar el día, la tristeza se convierte en una enfermedad, que se conoce como depresión.

Las causas de la depresión son variadas (cambio bioquímicos, motivos o pérdidas familiares, pérdida del puesto de trabajo…); es decir, aquellas pérdidas o cambios emocionales muy profundos que se producen en un corto espacio de tiempo , así como, la falta de adaptación a los mismos, impulsa a determinadas personas a padecer depresión.
A pesar de que no se sabe exactamente qué provoca la depresión, existen diversos factores identificados como los desequilibrios: tristeza patológica, anhedonia, aislamiento social, pérdida de interés por las cosas que nos rodean, entre otros.

Aparte del tratamiento farmacológico (siempre bajo prescripción médica) o psicoterapéutico es importante, una vez que haya hecho efecto y que el / la paciente sienta que ha mejorado su condición, que se sigan ciertos consejos o modos de vida como los siguientes:

• Tener pensamientos positivos.
• Cuidar la salud física.
• Mantener un calendario diario uniforme.
• Reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual.
• Aceptarse a uno mismo. No compararse con otras personas que considera favorecidas.
• Expresar las emociones.
• Seguir en todo momento y hasta el final el tratamiento impuesto.
• Reunirse periódicamente con el terapeuta.
• Comer una dieta equilibrada.
• Hacer ejercicio físico.